Hay una razón fundamental para invertir en una solución de reporting bancario basada en la nube: seguir siendo competitivos. Pero, ¿qué significa eso para una institución financiera?
Cualquier entidad financiera sabe perfectamente cómo quiere avanzar y cuáles son los obstáculos a los que se enfrenta o que ralentizan dicho movimiento. Las estrategias de crecimiento son varias, pero muchos obstáculos se pueden atribuir al core bancario actual o a sus limitaciones, por ejemplo, cuando se requiere una visión de 360 grados del negocio o de los datos que permiten tanto emitir informes como tomar decisiones o cumplir con la normativa vigente.
Los catalizadores actuales de la visión de negocio
Los catalizadores clave que dan forma a la industria bancaria actual incluye aspectos como el open banking, dentro de la directiva de pagos europea PSD2, o la integración de la tecnología en sistemas y procesos, mediante la automatización o la inteligencia artificial para el procesamiento de datos, así como aquellos enfocados a la experiencia digital del cliente.
El cambio rápido y continuo es una de las pocas constantes, y lograr la agilidad empresarial es uno de los desafíos clave. Los bancos y sus equipos de tecnología deben abordar esta situación en un entorno caracterizado por bajos márgenes o tipos de interés contenidos. La modernización central se ha vuelto la norma en un momento de transformación de la visión financiera hacia un entorno de aplicaciones.
Un sistema central flexible basado en tecnología moderna puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso para muchas instituciones financieras. Todos los bancos, independientemente de su tamaño y ubicación geográfica, deben ser capaces de lanzar nuevos productos, abordar las necesidades cada vez más exigentes de los clientes y los reguladores, y operar de forma tan eficiente y rentable como sea posible. Las estrategias, la planificación y la ejecución eficaces e innovadoras son ahora imprescindibles.
Aunque la tecnología bancaria se ha desarrollado significativamente en la última década y continúa evolucionando a través de dispositivos móviles y aplicaciones en un proceso de transformación y digitalización espectacular, el sector bancario se enfrenta ahora a un conjunto diferente de desafíos, donde la reducción de costes y la estrategia de crecimiento son las dos caras de una misma moneda.
Una solución de integración como socio en el programa de transformación
La transformación del core bancario puede ser percibida, en muchos casos, como una intervención quirúrgica. Los desafíos y riesgos implicados en dicha operación deben estar muy presentes en los criterios de selección que guíen a los tomadores de decisiones. Dicho esto, no ha habido un momento mejor que éste para que bancos y entidades financieras consideren reemplazar sistemas bancarios heredados o legacy por soluciones flexibles, ágiles, eficientes y que permitan sentar la base para construir un modelo acorde con la visión de negocio de la actualidad. La tecnología fintech ha ampliado la capacidad de proceso digital en tiempo real y conlleva una promesa de oportunidades de modernización bancaria, mientras continúa presentando los sellos distintivos establecidos de excelente innovación de productos bancarios centrales, poder de procesamiento, seguridad, confiabilidad y rendimiento.
Sin embargo, este avance hacia un sistema que centralice los datos y sea capaz de generar información de toda índole, desde reportes a modelos de riesgo o informes regulatorios, debe consistir en una iniciativa específica como la propuesta operativa de Visualiza, una iniciativa de modernización altamente enfocada, con capacidad para capitalizar nuevas oportunidades en un mercado en crecimiento al mismo tiempo que mantiene la validación y el cumplimiento.
Al aprovechar los beneficios inherentes del diseño de una solución automatizada, las instituciones financieras pueden disponer de una visión de 360º que les permite extraer aquella información necesaria para la toma de decisiones, de forma holística y sin limitaciones en conceptos aislados, y para alinear mejor sus estrategias centrales y de modernización en microfases incrementales que tienen un impacto directo en la entrega de sus recursos más importantes, incluyendo aquellos de índole regulatoria.
Los drivers de la visión
La pandemia de COVID-19 ha resultado ser una prueba de estrés de proporciones sin precedentes para los bancos y las entidades financieras, poniendo su arquitectura tecnológica, estrategia y fuerza laboral bajo una inmensa presión. Para la mayoría, la crisis ha sido una experiencia aleccionadora que ha disipado cualquier ilusión sobre cuánto habían progresado con sus migraciones a la nube y transformación digital.
Esa adaptación a la nueva realidad ha implicado reconstruir un modelo con un core bancario digital y que pudiera respaldar una operativa más flexible, digital, accesible en tiempo real y con la agilidad que requieren los clientes y los reguladores por igual, cuyas necesidades emergentes requieren de soluciones y automatizaciones diseñadas por expertos, para que la entidad pueda centrarse en modelar su visión.
